VENEZUELA: El diseño gráfico de la coyuntura política
Opinion y Noticias / View Comments Siempre la tuvo, pero hoy es demasiado relevante su importancia con la vertiginosa instantaneidad de las redes sociales.

No hay obrar político, por muy pensantes o muy prácticos que sean los partidos, gremios, sindicatos o cualesquiera organizaciones, sin un ingenioso diseño gráfico que pueda distinguir un mensaje entre los miles que compiten por llamar nuestra atención. A veces, hay un virtuosismo publicitario colindante con una pieza plástica de las mejores y, otras, una elaboración burda que hace preferible el silencio con el que no media diferencia alguna. El mejor ejemplo consiste en el llamado a la concentración que será multitudinaria en Caracas, el lunes 19 de los corrientes. No pretendemos un análisis de fondo sobre las piezas ya conocidas" sobre todo" en la tarde del día anterior, pues toda aparición debe ser oportuna para que sea eficaz, a sabiendas que, horas después, es parte de un archivo que se olvida.



Apartando la iniciativa de los internautas que individualmente hacen lo suyo, con un frecuente sentido de humor y hasta de descalificación personal de los gobernantes, la convocatoria opositora tiene por motivo central la imagen de una multitud en movimiento o que se le supone en movimiento. Además del logotipo, los colores corporativos de cada partido hacen la diferencia, pero también la leyenda utilizada.  A veces, es más fácil que un partido se caracterice como Vente Venezuela (?Vente a Caracas?), otras la fuente y el tamaño de las letras pueden suplir la ausencia de una consigna de impacto. En ésta muestra, Primero Justicia deja espacios libres que, por lo que general, copa con el amarillo y el negro que lo explican propagandísticamente: el color plano, con un amarillo vivo y un negro que comunica sobriedad, es preferible a la confusión o combinación de ambos, llevándolo a una suerte de concha de cambur que, por cierto, ha hecho célebre a artistas como Thomas Baumgärtel. El volante digital de la MUD suele ser abigarrado, compacto, acaso"literario? cual suerte de guía telefónica. Demasiado frecuente, Acción Democrática ni Un Nuevo Tempo exponen piezas coleccionables, porque" simplemente" no las hacen. Hay más una postura política de pasar agachados que ahorro de diseñadores gráficos que, en verdad, son caros en la medida que deben producir sus láminas para un perecedero aunque intenso momento.



Por lo pronto, deseamos subrayar dos o tres notas características de esta"explosión? del diseño coyuntural. Por un lado, se exige del diseñador algo diferente de lo que normalmente se ve en las redes, por lo que es completamente inútil el empleo de programas informáticos que prefabrican el diseño con los motivos, estilos y contenidos harto conocidos. En lo posible, se pide bastante invención en un terreno en el que no es fácil. Quizá estamos en presencia de una futura revolución publicitaria en Venezuela cuando todo esto pase, la cual hará de las vallas en las autopistas y de los segundos televisivos, una morisqueta devorada por el banner. Por otro, nada más aburrido que la uniformidad del mensaje, como algunos lo desean. La vivacidad de la política de calle se expresa por las múltiples versiones que tiene en las redes y, en el caso de las convocatorias a marchas, concentraciones y afines, responden o tiende a responder a los distintos públicos que se desean alcanzar. Esto no es el  viejo anuncio de la prensa de papel que reclamaba atención para ver u oir a un dirigente en una programa de televisión o de radio. Hay algo más. Y, finalmente, está el asunto de la identidad, porque si bien se impone la unidad de los más variados factores políticos y sociales de la oposición, en la medida de lo posible hay una lucha por identificarse, no perder los naturales matices que enriquecen esa unidad. Todo lo dicho contrasta con la fastidiosa uniformidad gubernamental de la publicidad y propaganda, propia del totalitarismo que no se arriesga a diferenciación alguna, por humilde que fuese. Por todos estos años, cuentan hasta con fuentes, contenidos y estilos muy propios, sumamente caros en el mercado, pero hasta el color rojo se les convirtió en una poderosa limitación: el diseño no puede hacer milagros cuando la realidad está signada por la muerte de más de setenta jóvenes en las jornadas de protesta.

VENEZUELA: El diseño gráfico de la coyuntura política

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