BOLIVIA:
Los Tiempos / Mientras estuve en EEUU hace poco, tuve la oportunidad de familiarizarme nuevamente con el pensamiento radical del que me había desconectado durante siete años de concentrarme en Bolivia. Leí a Noam Chomsky, Naomi Klein, Chris Hedges. Un día indiferentemente, o quizá por intuición, compré The New Yorker, y con las deconstrucciones de los analistas norteamericanos bajo el brazo, encontré un ensayo del escritor Nathan Heller, "Out of Action"/Fuera de acción.

Su consulta: en la época de los twits y las tabletas cuyos métodos de desafiar al poder en las manifestaciones están evolucionando, ¿sirven estos para lograr un cambio perdurable y estructural?

Se refiere al fracaso de lograr resultados. Por ejemplo, en EEUU Black Lives Matter/Importan las vidas de los afroamericanos. Después de una multitud de acciones con el respaldo de miles de ciudadanos, todavía los efectivos que mataron a hombres afroamericanos desarmados reciben sentencias de inocentes. Y recuerda las marchas antiguerra de 12 millones de personas en 60 países en 2003; un par de semanas después, EEUU empezó a bombear Iraq.

Discutiendo varias teorías del enigma de la protesta, Heller comienza a parecer como el mejor sueño del autor de Para una filosofía de la insubordinación, donde Pedro Susz pregunta si, por los siglos, la filosofía ha reflejado la experiencia de cada época, ¿por qué en el metapensamiento de hoy no brilla la metáfora de nuestro tiempo, la física cuántica?

Aprendí de Heller que la autora L.A. Kauffman define el momento durante una manifestación contra la guerra en Vietnam cuando las tácticas normalmente decididas verticalmente —por "los generales del movimiento"— fueron reemplazadas por la protesta horizontalmente.

En otras palabras: sin líderes —en grupos espontáneos— es como un paso hacia una anarquía posmoderna en que valen la libertad/responsabilidad de los manifestantes mismos y la sabiduría del sentido colectivo. En el presente, por la existencia de Twitter y WhatsApp, cuando Trump lanzó su orden prohibiendo la entrada de viajeros con visas de siete países del Medio Oriente, instantáneamente se levantaron protestas en aeropuertos en todas partes de EEUU.

Pero, como destaca la socióloga Zeynep Tufekci, "movimientos digitales tienen la tendencia de organizarse sin dientes eficaces para ladrar al poder e inoperantes para forzar un ultimátum o masticar negocios complicados". Entonces queda la pregunta inicial. La inspiración de Tufekci, es el movimiento para los derechos civiles de los 1950-60. Sus manifestaciones estadounidenses eran efectivas porque utilizaron una mezcla de organización empujada por grupos con experiencia y líderes carismáticos (vertical), junto a multitudes de personas con la convicción de participar (horizontal), y usaron la tecnología de comunicación más moderna y la promoción más sofisticada del día. Además, tenían camaradas en posiciones de Poder desde jueces federales hasta el Fiscal General (vertical).

Bolivia todavía no ha enfrentado tales dilemas. Vi mi primera computadora personal en 1982, mientras aquí no llegaron mucho después y el teléfono móvil no era común antes de la proliferación de las antenas en 2010. Entonces la mayoría de manifestaciones siguen los procedimientos tiempo-pruebas-decisiones por los dirigentes, participación exigida y presión sobre el Gobierno por la obstrucción de la economía. Como dice el dicho, "Si no está rota, no la arregles". Al mismo tiempo, hemos visto en las guerras del Agua y del Gas y, más recientemente, contra la carretera por el Tipnis señales de la llegada de métodos posmodernos con sus implicaciones no completamente comprendidas. Y mira: ahora llegan las primeras generaciones que han crecido usando las computadoras… Parece que el futuro de la manifestación está en las manos de los malabaristas.

 

La autora es psicóloga y escritora. www.chellisglendinning.org

BOLIVIA: "Las nuevas formas de protesta en los EEUU de Trump"

Con Información de Los Tiempos

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