Entre Libros: Recordando a McLuhan
Ciudad CCS / Gipsy Gastello

Para algunos un loco, para otros visionario. Incluso, profeta. Lo cierto es que Marshall McLuhan supo ver hace más de cincuenta años lo que hoy nos ocurriría como sociedad a partir del auge indetenible, encendido, huracanado de la comunicación digital.

"El medio es el mensaje" fue su premisa, su frase célebre, su teoría más acertada, su aforismo, su sentencia. En el libro Comprender los medios de comunicación: Las extensiones del ser humano, McLuhan supo mirar a las grandes multiplataformas como "agentes que hacen que algo suceda".

De haberle dicho alguien que en la primera década del siglo XXI todo se vería transformado radicalmente con el libre acceso a las redes sociales, tal vez ni él mismo lo hubiese podido creer.

Cómo era el mundo antes de la invención de la imprenta y cómo se fue transformando a pasos agigantados (gracias a que los productos culturales dejaron de ser propiedad exclusiva de las grandes élites religiosas para pasar a ser "objetos" de consumo para las grandes masas), es uno de los momentos icónicos de la raza humana.

Hoy pudiéramos estar presenciando algo muy parecido, cuando gracias a la masificación del acceso a la información en las plataformas digitales, ya la posesión de los medios de comunicación no es un derecho exclusivo de las grandes élites capitalistas del mundo. Aunque ellos mismos sean los dueños de la fulana "nube" donde el universo entero se va almacenando, lo cierto es que ya todos y todas tenemos la posibilidad de ser (semi) dueños de medios de comunicación. Y eso, sin duda, afecta tanto al mensaje que emitimos como al canal que utilizamos, volviendo al "viaje a la semilla" (recordando a Carpentier) de aquella frase premonitoria de McLuhan: "el medio es el mensaje".Aunque hay miles de interpretaciones de esa frase, de esa teoría fascinante, una de las más primitivas sigue siendo la de mayor vigencia: el medio en sí mismo es un mensaje que nace a partir del mensaje. O, mejor dicho, el mensaje es transformado por el medio.

Ahora que tenemos una idílica soberanía (que no sabemos utilizar aún) de la información que recibimos y la información que aportamos, haciéndolas a ambas un proceso comunicacional gracias a la interacción (idílica también) que nos permiten las redes sociales; no recibimos pasivamente, cuales rebaños rumbo al matadero, el hecho noticioso que los grandes info-mercenarios nos lanzan como portazos en la cara. Ahora ejercemos nuestro derecho fundamental (de una forma incipiente, pero por algo se empieza) a la información veraz de una forma activa, con una actitud crítica y autocrítica, estudiando el bocado antes de abrir la boca.

Entonces McLuhan, desde el paraíso de los locos, de los intelectuales, de los pensadores, de los osados, nos mira con media sonrisa dibujada en el rostro.

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Entre Libros: Recordando a McLuhan

Con Información de Ciudad CCS

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