Nicolás Scarpino: la historia no conocida del que perdió todo y se animó a cambiar de rumbo
El Clarín / Para lograr esa sonrisa que hoy trepa hasta la sien, Nicolás Scarpino tuvo que experimentar alguna otra curva de "viajes ida y vuelta hasta el dolor". En su adolescencia, a mediados de los ochenta, durante el pasaje del peso argentino al Austral, sus padres quedaron en la ruina y perdieron la casa de Banfield. La familia entendió en carne viva lo que significa la expresión "quedarse en la lona". Hasta que la abuela materna prestó el techo y todo se acomodó. Pero Scarpino Junior no estaba cómodo ni en su cuerpo. Le esperaban otras angustias antes de saber quién era y quién quería ser.

"Todos tenemos un momento bisagra. El mío fue de esa infancia privilegiada a aquel momento de ver sufrir mucho a mis viejos. Después, fue un proceso el tránsito de aceptarme tal cuál soy ", se sincera Nicolás Gustavo, 44 años, 40 de profesión. "Hoy con el diario del lunes pienso que hubiera resuelto las cosas con más simpleza. Pero siento una nostalgia linda. Me gusta estar conectado a lo que fui, irme de vez en cuando al sitio de dónde vengo ".

(Juano Tesone)

Un fugaz viaje a su pasado menos pensado indica que vendió hamburguesas en una cadena estadounidense de comidas rápidas y que duró tres meses en el puesto. El mismo lapso que le dedicó a la carrera de Licenciatura en Publicidad en la Universidad de Lomas de Zamora, antes de que una tormenta a bordo de su Fiat 600 fuera la señal para pegar la vuelta a casa y cambiar el rumbo.

Arrastra el ADN de la península itálica por todos los costados. Cuatro abuelos de la región Basilicata, que escapaban de la guerra y mantuvieron su dialecto en Buenos Aires. Don Roque, rama paterna, logró puesto propio de frutas y verduras en el mercado central. Nicola, rama materna, compró lotes en Lomas de Zamora y fundó una agencia de autos. Los autos cavaron huella en Nicolás. A los ocho años ya sabía conducir un Fiat 600. A los 20, cuando obtuvo un Fiat Duna OKm vía un plan de ahorro, ya reconocía como un experto la musicalidad de cada motor.

(Juano Tesone)

La alegría por entonces duró un pestañeo: épocas en que grababa la telenovela Nano y le robaron el "juguete" a punta de escopeta. "No me habían robado un lápiz en el colegio-recuerda- y ese hecho se volvió traumático". Desde ese momento alternó manejo de diversas máquinas: Renault 21, Renault Clío, Fiat Palio, Volkswagen Bora. "El automóvil es una extensión de mi cuerpo. Me hace sentir la independencia. Soy muy prudente al volante".

Nació a las 5.45 de un 1° de diciembre de 1972. Una infancia con la púa clavada en los discos de Nino Bravo, Raphael y Julio Iglesias, un puesto de hijo único que duró apenas un año y medio y una salud frágil, con bronquios "traicioneros" que ningún médico sabía desentrañar. Miedo, ahogos, visitas a curanderos. Fue el doctor Carenzo quien dio en la tecla, le devolvió el aire y hoy aplaude en primera fila cada vez que Scarpino hace gira teatral por el sur bonaerense.

Sus ojos celestes protagonizaron 50 comerciales. Se formó actoralmente con Irma Roy y Raúl Serrano e ingresó al mundo de la ficción televisiva recomendado por Lydia Lamaison. Lee cuanto libro haya publicado el estadounidense Neale Donald Walsch ("Conversaciones con Dios"), ama el tango en la voz de Susana Rinaldi y admite un gracioso trastorno obsesivo compulsivo con los billetes: se irrita si no están "boca arriba" y ordenados en la billetera de menor a mayor.

Una publicidad infantil de chicles, otra de hojas de carpeta, más de 20 piezas teatrales. En 2002, meses después del estallido argentino, probó suerte en España. Hizo "Confesiones del pene" en Barcelona y en Madrid durante nueve meses y pegó la vuelta. Esa vuelta lo llevó hasta Sergio, con quien se casó en 2015.

Sagitariano, Rata en el horóscopo chino, eximio catador de sushi, apodado a veces "Escarpa". Atesora estampillas y programas teatrales de mano y se anima a lo que pocos colegas: repensar la figura mítica de Alberto Olmedo. "Hoy en relación a la violencia de género, 'El negro' estaría preso. Es un humor viejo y border. Pero no vale la pena condenar, sólo hay que ir para atrás para mejorar el futuro", opina.

-Un comienzo a los cuatro años en televisión ("Cantaniño") pudo haber sido nocivo. ¿Lo fue?

-No. Nocivo es aquello que es impuesto y yo le pedí a mis padres formar parte. Se hubiera vuelto enfermizo si yo no se los hubiera pedido. En ningún momento me sentí un niño explotado.

-Es fácil que ustedes, los actores, hablen de sus virtudes. ¿Pero cuál es tu gran zona de vulnerabilidad, ese talón de Aquiles, ese defecto que te hace frágil"

-Estoy trabajando en terapia para que no me afecten determinadas relaciones. Si alguien no tiene los huevos de decirme qué problema tiene conmigo, que ese no sea mi problema. Intento aprender a no hacerme cargo de la responsabilidad del otro.

-Están por cumplir dos años de matrimonio con Sergio. ¿Cambió en algo el vínculo con la vida matrimonial?

-No cambió, pero afianzó el vínculo.

-¿Buscan ser papás?

-Nos gusta la idea, pero también somos un poco egoístas. Con la misma responsabilidad que asumimos el compromiso de estar juntos es que tenemos que estar seguros de querer tener un hijo. Hay mucho chico necesitando un hogar, pero mucha burocracia también. Todavía no es algo que definimos. A la distancia veo como increíble esto que nos pasó, la ley de matrimonio igualitario, pero fue una situación a la vez lógica. Quizás el día de mañana haya una ley más fuerte como para que digamos 2no puedo creer que hace un tiempo se mataban mujeres". Hay que evolucionar, no se puede ser un dinosaurio toda la vida.

-¿Los dinosaurios a tu alrededor evolucionaron?

"-Si hubo evolución fue por la fuerza, no por conciencia. El que no esté de acuerdo, que llore, grite y patalee, pero el matrimonio igualitario es ley. Aunque esto no tiene que ver con una ley, sino con el amor. Cuando la sociedad empiece a manejarse en ese código, todo va a ir mejor.







Protagoniza la comedia "Como el culo" (The Play That Goes Wrong), junto a Marcelo De Bellis, Walter Quiroz, Florencia Raggi, Diego Reinhold, Gonzáles Suárez, Maxi De La Cruz y Fernanda Metilli. Dirección: Manuel Gonzáles Gil. En el Multiteatro (Av. Corrientes 1283).

Nicolás Scarpino: la historia no conocida del que perdió todo y se animó a cambiar de rumbo

Con Información de El Clarín

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