Indiferencia no forzada
Perfil / En los aeropuertos, esos espacios desangelados que el antropólogo francés Marc Augé definió como "no lugares", las personas, sean pasajeros, empleados, tripulantes o vendedores, suelen desplazarse como zombis o como fantasmas. Incluso quienes viajan en pareja, en familia o en grupos, parecieran haber suspendido todo lazo real entre sí. La identidad se disuelve. Los encargados de seguridad, de escanear equipajes o de controlar pasajes disponen de pronto de un pequeño poder (acaso el único en su vida) que ejercen como carceleros. Una vez que el viajero ingresa a esos espacios pierde todos sus derechos, y si cree tenerlos, la letra chica se encargará de desmentirlo. Su tiempo, sus pertenencias, entre otras cosas, ya no le corresponden. Harán con todo eso lo que les plazca y no le darán una sola explicación. Tampoco una disculpa o una reparación. Sólo tiene una libertad, y es condicionada y manipulada: la de comprar y consumir. Podrá recuperar lo confiscado cuando llegue a destino y atraviese la puerta de salida. Indiferencia no forzada

Con Información de Perfil

www.entornointeligente.com

Síguenos en Twitter @entornoi

También te puede interesar