Snow Owl: la celebración del espíritu humano en Jazz al Parque
El Espectador / Juan García-Herreros es un bajista colombiano consagrado en la escena jazzística internacional. Vive en Viena (Austria) y mientras comparte sus conocimientos con las nuevas generaciones, graba sus discos. Acaba de lanzar "The Blue Road".

Juan García-Herreros (Snow Owl) ganó tres medallas de oro en los Global Music Awards con su álbum "The Blue Road". Juan Santacruz ¡Muchas gracias Bogotá, Muchas gracias Colombia!

Así habla ante un nutrido público en Parque El Country al norte de la capital un artista  que trae sobre la espalda la historia de un emigrante que ha alcanzado sus sueños. Snow Owl - Juan García-Herreros.

Multitud de premios y muchos países recorridos hacen parte de la historia de este bajista que soñaba de niño con el piano pero que se encontró con el bajo y que un día, en Nueva York, descubrió que tenía que luchar por lo que quería: aprender alemán, estudiar composición en Viena e iniciar su carrera como solista. Lo logró. Hoy es un destacado bajistas de la escena del jazz y está entre los diez primeros de la lista.

"Que emoción, que público, que energía", suelta Snow Owl –Búho de la nieve- tras cumplir otro de sus sueños: presentarse en la ciudad que lo vio nacer.

Los sonidos únicos y se toman la tarima: "el mejor público del mundo, el que grita más, el que goza más es el colombiano", dice y sigue la música y continúa la magia y se prolongan los aplausos.

Su alegría es evidente. Acaba de culminar su concierto en la tarima de Jazz al Parque 2017, que realiza la Alcaldía Mayor de Bogotá a través del Instituto Distrital de las Artes – Idartes y que este año llegó a su edición número 22.

Y es que la banda de Snow Owl representa en sí misma mucho de lo que también es el jazz, fusión; fusión de ritmos, de culturas, de formas de ver el mundo, de sentirlo y de vivirlo.

"Snow owl es una celebración del espíritu humano a la forma en la que se pueden juntar las culturas a través de la música", dice el músico que dirige desde hace diez años una banda de artistas de Turquía, Austria, Bulgaria, Brasil y Colombia y que se presenta con el rostro pintado de blanco y azul.

"Gracias a ellos yo aprendo nuevos ritmos, nuevas melodías y también tengo la oportunidad de compartir nuestras raíces colombianas", declara y recuerda que para él, que ha visitado las tarimas de más de cuarenta países "lo más lindo"  es regresar a lo propio.

Sobre su rostro pintado señala que está relacionado con las raíces indígenas que compartimos, "esta es la cara del universo, es el camino azul, el camino espiritual", dice y explica que el camino rojo es el camino del guerrero y el camino amarillo es el del balance entre los dos… "y por pura coincidencia son los colores de la bandera colombiana". Y son también los de su más reciente producción musical The Blue Road ( El camino azul) , con el que ganó tres medallas de oro en los Global Music Awards (Best world jazz // Best álbum // Best new reléase). Los otros colores vendrán en sus dos próximos registros.

"Este trabajo tiene 36 diferentes músicos, mucha ambición y 16 diferentes naciones", cuenta este bogotano, que además ha sido nominado al Grammy y sigue enamorado de su especial bajo-guitarra de seis cuerdas, porque sabe que tiene el virtuosismo, la constancia, la disciplina, la pasión y el amor que se necesitan para seguir estando en la lista de los mejores.

Su carrera arrancó en Nueva York a donde llegó con su familia a temprana edad, a los nueve años comenzó con la flauta y a los 16, descubrió el bajo eléctrico y se convirtió en un músico autodidacta –no había plata para lecciones privadas- pero eso lo suplía su pasión. Aprendió teoría musical y jazz en la escuela secundaria de Dunedin, Florida, y poco después, a los 17, ya estaba en la Sinfónica de Tampa, en el mismo estado. Nueva Orleans, Nueva York, Boston y Viena fueron las plazas en las que conjungó su estilo impregnado de múltiples sonidos.

Hoy vive en Viena, Austria, la ciudad de la música, allí conformó su banda y allí fue seleccionado para hacer parte del Instituto de Jazz de la Universität für Musik und Darstellende Kunst Graz. Es el primer colombiano en ostentar un cargo académico de tal nivel en Austria.

Juan García-Herreros (Snow Owl) es un embajador, un emigrante que sabe lo que es ir y lo que es regresar; comenzar y volver a empezar un camino, perder un poco y ganar más. "Lo más lindo es regresar y darles esperanza a esas personas que también están luchando por alcanzar un sueño, hacerles ver que sí es posible", dice y una enorme sonrisa sigue siendo parte de ese rostro alegre que emana luz y que traspasa fronteras.

 

Snow Owl: la celebración del espíritu humano en Jazz al Parque

Con Información de El Espectador

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