Cartagenera
El Universal / Claribel Vergara, una mujer residente del barrio San José de Los Campanos, no sabía que, tal vez el destino, le tenía preparado ser la "madre adoptiva" de 23 venezolanos que buscan en el trabajo informal superar la crisis del país vecino.

Hace cerca de 3 tres meses Claribel se encontraba en la terraza de su casa cuando vio pasar a 2 muchachos vendiendo dulces.

"Iban con sus paquetes de dulces y jugueticos y se quedaron sentados en un árbol que está afuera de la casa. Los noté cansados y les pregunté de dónde eran, a lo que me respondieron que de Venezuela. Luego les dije que dónde vivían y dijeron que en Villa Estrella, pero vivían en pésimas condiciones. Eso me conmovió", dice Vergara.

Los "adoptó"

Al enterarse de la difícil situación que vivían los jóvenes, Claribel les propuso que se fueran a quedar en su casa.

"Mi casa es de dos pisos y en el segundo hay dos apartamenticos. Les dije que se fueran para allá arriba y no lo pensaron, de una se mudaron. Pasado el tiempo me dijeron que si podían traer a más personas, lo consulté con mi esposo y les dijimos que sí, que llenaran los apartamentos hasta donde más pudieran. En total tengo 23 venezolanos en mi casa", manifiesta con orgullo este gran mujer.

Se esfuerzan por los suyos

Hasta la última gota de sudor emplean los 23 venezolanos que están dentro de la casa de Claribel. Una de ellas es Katherine Jiménez, una joven de tan solo 19 años que encontró en Cartagena una oportunidad para poder trabajar.

"Yo estaba en tercer semestre de ingeniería civil pero en medio de las protestas a los estudiantes y profesores se les hacía difícil llegar y por eso la cerraron dejándonos a la deriva, por lo que se vivieron meses muy fuertes y fue cuando decidí venir a Colombia junto a mis amigos para poder buscar plata para conseguir la comida. En Venezuela dejé a mi madre y mis hermanitos, es difícil pero me tocó hacerlo para que ellos tengan de qué comer", expresa Jiménez.

Dejó a sus hijos

Por otra parte, Euraclis Robles es una madre soltera que tuvo que tomar la difícil decisión de dejar en su país a sus niños, ya que la falta de comida la obligaba a buscar una fuente de trabajo.

"En Venezuela tenía mi peluquería y me iba muy bien. No nos faltaba nada pero en vista de la situación ya nadie iba a cortarse el cabello, por lo que me tocó pensar en otra alternativa para conseguir el dinero. Un amigo me dijo que en Cartagena estaba ganando un poco más que en Venezuela y fue cuando decidí emprender un viaje para el sustento de mis niños", relata Robles, quien dejó a sus pequeños junto a su madre. Euraclis se dedica a vender dulces en los buses de transporte urbano.

Grandes profesionales

Dentro de ese grupo numeroso de venezolanos se encuentran desde médicos, odontólogos, peluqueros, barberos y estudiantes.

"Son gente de bien, que solo están pasando una difícil situación pero se parten el lomo por seguir adelante, son de admirar", finaliza la adoptiva Claribel.

Claribel dice que "sus muchachos" merecen oportunidades para  salir adelante.

Cartagenera "adoptó" a venezolanos

Con Información de El Universal

www.entornointeligente.com

Síguenos en Twitter @entornoi

También te puede interesar