El empleo depende del costo laboral y algo más...
La Nacion / Cualquier buen alumno de economía diferencia entre el análisis de estática comparativa y la interpretación de lo que ocurrió o lo que cabe esperar para adelante. Una reducción de los costos y riesgos laborales aumenta el empleo, pero como estas no son las únicas variables que inducen a un ser humano a contratar los servicios laborales de otro, en determinados períodos puede no verificarse una correlación entre cambios en el costo y riesgo laborales y ocupación de mano de obra. ¿Tiene sentido modificar el costo laboral, entonces?

Al respecto consulté al polaco Ferdinand Lassalle (1825 - 1864), autor de la "ley de hierro de los salarios", según la cual ni la acción individual ni la colectiva pueden modificar la masa salarial, de manera que el aumento del salario real solo se puede conseguir a costa de una caída en el empleo. Se burlaba de quienes fundamentaban la tasa de interés en la abstinencia, poniendo como ejemplo a la familia Rothschild. Irving Fisher reformuló la idea, basándola en la preferencia temporal (no me da lo mismo consumir hoy o mañana, entre otras cosas porque mañana podría estar muerto). Falleció batiéndose a duelo, como Alexander Hamilton y el matemático Evaristo Galois.

-¿El nivel de empleo de una economía depende del costo laboral?

-Obvio. Pretender que no dependa equivale a esperar que la cantidad demandada de cualquier producto no dependa de su precio. Los incondicionales, que son aquellos que están dispuestos a pagar "cualquier precio" por conseguir determinada mercadería o servicio, solo constituyen una porción de la demanda de los pizzeros, cantantes de rock o fabricantes de medicamentos.

-El cambio en el costo laboral no impacta al empleo de una manera inmediata. -De la misma manera que quien no está conforme con la temperatura de la ducha, mueve las manijas del agua fría y el agua caliente, y espera un poquito. Un país donde aumenten fuertemente los costos y los riesgos de contratar los servicios laborales de los seres humanos encontrará con el tiempo la dificultad para que aumente el empleo.

-¿Está usted diciendo que los análisis estadísticos que buscan correlaciones entre costo laboral y empleo tienen que tener en cuenta los desfases?

-Claro, lo mismo que ocurre con la emisión monetaria y el aumento de los precios. Quien mida el impacto instantáneo que sobre los precios tiene una suba inesperada de la oferta monetaria encontrará que no existe vinculación entre ambas variables. Pero quien, a raíz de esto, piense que la tasa de inflación nunca tiene nada que ver con la emisión monetaria, cometerá un grave error. Quien toma varios litros de cerveza sin parar, seguirá hablando normalmente durante algunos minutos, hasta que la cerveza produzca su efecto.

Foto: LA NACION -¿El desfase es la única razón de la falta de correlación entre costo y riesgo laborales, y nivel de empleo?

-No. Porque las variables que usted acaba de mencionar son algunas de las que explican el empleo de mano de obra. Otra, empíricamente muy importante, es el nivel de actividad económica.

-Explíquese.

-Los empresarios no se levantan todos los días a crear empleo, sino a tratar de obtener beneficios. Igual que el resto de los seres humanos. Pues bien, aquellos que para ganar tienen que vender, para vender tienen que fabricar, y para ello requieren el concurso de los servicios laborales que les prestan otros seres humanos. La demanda de trabajo es una demanda derivada. Un empresario que intente fabricar un producto que nadie le va a comprar terminará echando a todo su personal, por más que los asalariados estén dispuestos a trabajar por un salario de subsistencia, y encima el Estado le perdone las contribuciones a la seguridad social.

-Fantástico. Entonces, en vez de embarcarse en una conflictiva reforma laboral, lo que el Estado debería hacer es aumentar el nivel de la demanda agregada de la economía, porque los empresarios aumentarían la demanda de mano de obra, aún en las condiciones actuales.

-Fácil de decir, pero lamentablemente el PBI de los países no crece "por decreto". El nivel de actividad, como causante del aumento del empleo, opera en las recuperaciones económicas. A comienzos del siglo XXI, en su país la tasa de desocupación cayó a la mitad, sin reforma laboral; pero se estancó a partir de 2010. En la etapa del ciclo en que está hoy la economía argentina no cabe esperar mucha mejora en el empleo, por aumento del nivel de actividad económica.

-El mes próximo se tratará en el Congreso Nacional la reforma laboral. ¿Qué cabe esperar?

-Ustedes, argentinos, siempre exageran. Como bien decía Guido José Mario Di Tella, "hacemos lo mismo que hacen en los otros países, pero con mucho mayor entusiasmo". Según la radio y la televisión, para algunos la reforma laboral significará la destrucción del trabajo, el aumento de la explotación del hombre por el hombre, etcétera; mientras que para otros constituye una condición necesaria para que la producción privada sea viable.

-¿Y para usted?

-Hay que leer la letra chica. En casos como este la grandilocuencia no solo no sirve, sino que es contraproducente.

-Don Ferdinand, muchas gracias.

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Con Información de La Nacion

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