URUGUAY: La desinvitación que amenaza con dividir la próxima Cumbre de las Américas
El Observador / Las piezas se volvieron a mover en el tablero de la política latinoamericana frente a la angustiante situación que sigue viviendo Venezuela con una crisis política, económica y social que aún ni siquiera alcanza alivio de luto.

La perpetuidad del oficialismo en el poder, las repetidas imágenes de góndolas vacías en los supermercados y el derrotero diario de miles de venezolanos que buscan cualquier poro para abandonar su país enciende las alarmas en la región.

Catorce países reaccionaron ante la decisión de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) de llamar a elecciones presidenciales el próximo 22 de abril. Para el llamado Grupo de Lima –una agrupación sin institucionalidad alguna y especialmente conformada para tratar la problemática venezolana–, los comicios que fijó la ANC "carecerán de toda legitimidad y credibilidad".

Tras una reunión que se celebró en Lima, el grupo de países americanos respaldó el anuncio del gobierno peruano de declarar como "no bienvenida" la presencia del presidente, Nicolás Maduro , en la próxima Cumbre de las Américas que se desarrollará en suelo peruano.

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Ante la parálisis de la Unasur y la divisiones que impiden actuar en la Organización de Estados Americanos (OEA), el Grupo de Lima se transformó por la vía de los hechos en el único actor regional en ponerle presión al régimen de Maduro.

Inhabilitarle la posibilidad de participar en la Cumbre de las Américas, tal como implica ese aviso de que "no es bienvenido", sería el paso más importante dado por cualquier agrupación de estados desde que el Mercosur decidió suspender a Venezuela de la organización por la frágil situación de la democracia en ese país.

La respuesta de Caracas y sus poquísimos aliados llegó este miércoles como era de esperarse.

La representación de Venezuela ante la Organización de Estados Americanos (OEA) rechazó enfáticamente las críticas formuladas por el Grupo de Lima.

Esos países se atribuyen una "autoridad que nadie les ha otorgado para pretender desconocer nuestras instituciones", dijo la máxima representante venezolana ante la OEA, Carmen Luisa Velásquez, quien llegó a referirse al grupo como "Cártel de Lima".

Velásquez dijo que se trata de un "grupo minoritario de países" y que carecen de "competencia legal ni moral alguna para pretender modelar el futuro de pueblo venezolano".

El Grupo de Lima está integrado por Argentina, Canadá, Chile, Colombia, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú, Brasil y Costa Rica.

Los tres países sudamericanos que no forman parte de la agrupación son Uruguay, Ecuador y Bolivia , siendo este último el único aliado que tiene el régimen chavista en el continente.

De hecho, el presidente boliviano, Evo Morales, acusó este miércoles a su par estadounidense, Donald Trump, de ordenar la cancelación de la invitación al mandatario venezolano Nicolás Maduro a participar en la Cumbre de las Américas en Lima.

"Por orden de Trump, el Grupo de Lima, con 12 de 35 países que forman Cumbre de las Américas, viola principio de no intervención y atenta contra Venezuela al cancelar invitación al hermano Presidente Maduro", escribió Morales en su cuenta de Twitter.

El presidente peruano, Pedro Pablo Kuczynski, había dicho inicialmente la semana pasado que Maduro podía asistir a la cumbre, luego de que el canciller venezolano, Jorge Arreaza, confirmara la presencia del mandatario venezolano y publicara un facsímil de la carta de invitación firmada por Kuczynski.

Pero el cambio de decisión provoca una movida política que puede dividir las aguas en la próxima Cumbre de las Américas, en la medida que hay algunos gobiernos que seguramente no comparten –en sustancia y forma– lo hecho por el Grupo de Lima. A los ojos del gobierno venezolano y su aliado boliviano es una prueba más de una supuesta conspiración que se orquesta desde la Casa Blanca y que tendría como fin último la caída de Nicolás Maduro.

Brasil prepara acción humanitaria Miles de venezolanos huyen a diario hacia la frontera con Colombia y Brasil en busca de una nueva vida. Por esta razón es que el presidente brasileño, Michel Temer, se reunió este miércoles con miembros de su gabinete con el objetivo de diseñar una "gran acción humanitaria" en la frontera con Venezuela.

"Se trata de un acción en apoyo a los inmigrantes" y "necesaria para atender un éxodo que es provocado por el hambre que sufren hoy los venezolanos", explicó el ministro de Seguridad Institucional, Sergio Etchegoyen.

Según el ministro, Brasil tiene "el deber" de atender ese masivo flujo migratorio, que en los últimos meses ha llevado a unos 40.000 venezolanos a radicarse en Boa Vista. El secretario de Estado advirtió que la situación era de una "gravedad inédita".



URUGUAY: La desinvitación que amenaza con dividir la próxima Cumbre de las Américas

Con Información de El Observador

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