La izquierda y el ADN
El Mundo / El pasado día 5, a tres de lo que muchos creen un gran acto liberador, Manuela Carmena, alcaldesa de Madrid, dijo en un "Taller de empoderamiento de la mujer y sensibilización: "La violencia está incardinada en el ADN de la masculinidad ". Acompañada por Celia Mayer, ilustró las bases sociológicas de su tesis biológica: "Cuando analizamos las estadísticas (OMS) vemos que la mayor parte de los crímenes violentos los cometen los hombres. Eso es indicativo de un gen de la violencia que ha dominado el mundo". Y propuso: "Ha llegado el momento de que tengamos alternativas". A preguntas de la prensa, insistió en que lo fundamental "para resolver el problema de la violencia de la sociedad es darse cuenta de que está fundamentalmente incardinada en lo que es el ADN de la masculinidad".

La alternativa a este estado biológico de cosas está clara para la alcaldesa de Madrid, que fue puesta en el cargo por dos hombres, Pablo Iglesias y Pedro Sánchez, ya que los madrileños habían votado más a una mujer: Esperanza Aguirre: "El mundo necesita la cultura de las mujeres. Cuando hablamos de igualdad no queremos los patrones masculinos porque tenemos nuestra forma de ser. No tenemos que copiar los modelos de mandar sino que tenemos que crear, inventar e imaginar nuestros propios modelos".

Anteayer, Ignacio Escolar aseguró en el programa de Ferreras que lo que hay contra Ana Julia Quezada es "un discurso de odio por ser mujer, inmigrante y negra". En la misma línea fue ayer La Vanguardia : odio, inmigrante y negra. Ante la previsible resistencia de una parte del heterocolumnismo patriarcal a admitir que las razones no son las que caricaturizaba yo aquí el lunes y asumió seriamente Escolar, sino el asesinato del pequeño Gabriel, se mueven las checas redaccionales . Una femicolumnista joven de El País quiere depurar el gen de la agresividad periodística y cargó contra Javier Marías, barrunto que para heredarle. Una revista de CCOO ha señalado al Neruda de "20 poemas de amor y una canción desesperada" y todas las obras de Pérez reverte y Javier Marías, todas, como inmediatamente depurables para ese futuro feminista que está al caer.

La única forma de acabar con el ADN de una especie es modificarlo o destruirlo. Temo, pues, que la próxima calle de Madrid, será para el doctor Mengele. Cómo está cambiando esto.

La izquierda y el ADN

Con Información de El Mundo

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