VENEZUELA: ¡Ajá! ¿Y qué vamos hacer ahora?
El Nacional / Se ha dicho mucho y se ha escrito bastante sobre las causas remotas y próximas de la derrota de la oposición. Miles de opiniones y cientos de artículos de prensa se han publicado al respecto. En Venezuela y en el exterior, análisis van y análisis vienen de politólogos, políticos, parlamentarios, gobiernos, periodistas, comediantes,  etc. Pero nadie hasta ahora ha fijado una ruta seria, creíble y auténtica para salir de la crisis y enrumbar al país por el sendero firme del desarrollo y del progreso. He aquí unas pinceladas para su discusión.

Mientras los partidos políticos que integran el cogollito de la MUD se debaten sobre su futuro, la sociedad civil con nuevos actores tenemos el reto de crear una alternativa política distinta, inspirada en ideas auténticamente libertarias, para contraponerla a la opción socialista que nos ha tenido sometidos desde hace muchísimos años; pero en especial en los últimos 18.

Si bien es cierto que ha sido el Partido Socialista Unido de Venezuela es el que ha ejercido funciones de gobierno, no es menos cierto que todos los partidos de oposición pregonan de una forma u otra el socialismo y cuando mucho omiten llamarse así, a pesar de que en el fondo sus tesis son socialistas.

Desde los socialistas marxistas de partidos como Avanzada Progresista, Bandera Roja y otros que orbitan a su alrededor, como los socialistas moderados representados en AD, UNT, Primero Justicia y Voluntad Popular, hasta los "socialistas light-cristianos" de Copei, el denominador común es que todos son rojos en sus distintas tonalidades, así su color emblemático sea otro. Frente a ello tenemos que crear un movimiento que sin ambigüedad esté claramente diferenciado de estas tesis. No puede ser un proyecto que se preste a confusiones de tipo ideológico.

Dos conceptos servirían de base para la creación y lanzamiento de este nuevo proyecto político. Queda abierto al debate a otros.

1) La alternativa, se identifica con las ideas libertarias que implican el reconocimiento de la propiedad privada como derecho cuasi absoluto y no como derecho relativo tal como existe en la Constitución actual y en las que las antecedieron. La propiedad privada debe ser respetada in extremis por el Estado y por los ciudadanos. Los postulados de esta nueva alternativa implican que nadie puede ser despojado de su propiedad salvo casos de extremísima necesidad. Las causales de estas últimas deben ser limitadas al máximo y su interpretación tiene que ser restrictiva. La laxa interpretación de la vigente  Ley de expropiación por causa de utilidad pública y social  deja abierta la posibilidad de que ocurran los desmanes que han ocurrido con pequeños, medianos y grandes propietarios en este país. La  Ley de arrendamientos inmobiliarios  y la  Ley contra desalojos arbitrarios  son dos, entre muchísimos instrumentos jurídicos, nos indican cómo en Venezuela no existe respeto por la propiedad privada.

2) El Estado, en el proyecto de la nueva alternativa política, debe reducirse a su mínima expresión. Su tamaño debe contraerse y su ámbito de acción limitarse a impartir justicia, orden público, política internacional, ordenamiento territorial, protección del medio ambiente, educación básica y la atención primaria de la salud. Se debe reducir al mínimo el tamaño de la Fuerza Armada Nacional. El sector privado, es decir los ciudadanos, debe asumir las riendas del resto de las actividades, entre ellas las industrias básicas y la petrolera: hay que privatizarlas 100%. Los controles deben desaparecer en su totalidad y que sea el mercado el que fije los precios, con presencia del Estado para impedir los monopolios y la competencia desleal. Debe respetarse la libre empresa y que cada quien pueda dedicarse a la actividad económica de su preferencia de acuerdo con su talento y sus capacidades. Es necesario retomar la discusión del libre comercio con los países vecinos y con Estados Unidos, México y Canadá, todo ello con el objetivo de defender al consumidor.

Sobre estas premisas, entre otras, tenemos que salir a la calle a organizarnos. La protesta callejera que tarde o temprano tendrá que reanudarse servirá para ir promoviendo el proyecto en la población. Es con el pueblo convencido de las ideas libertarias con quien el movimiento irá creciendo. Salir a conquistar al pueblo sin ideas es como salir a vender frutas sin tenerlas en la mano.

La tarea es titánica. Un  apostolado. Llevará años, quizá décadas. Pero hay que comenzar.



VENEZUELA: ¡Ajá! ¿Y qué vamos hacer ahora?

Con Información de El Nacional

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