Bayunca, nadando en aguas negras
El Universal / Los líderes comunales del corregimiento Bayunca dicen sentir algo de esperanza con los nuevos anuncios de la instalación del alcantarillado.

Esos nuevos anuncios se conocieron hace varias semanas, cuando los pobladores cerraron la carretera La Cordialidad, a manera de protesta, para exigir la concreción de esa obra, mucho más cuando hay de por medio una acción popular ganada.

Mientras se van cumpliendo los anuncios, la única calle del pueblo que está pavimentada es  la principal, que arranca desde La Cordialidad y comunica con las poblaciones vecinas y la Vía del Mar.

Bayunca tiene más de 200 años de fundado, más de 30 mil habitantes, incluyendo a los recién llegados de Venezuela; 4.788 viviendas, pertenece a la Localidad 2 y tiene como vecinos las poblaciones de Pontezuela, Zapatero, y Clemencia, entre otras.

Estela Marrugo Díaz, activista cívica del corregimiento, afirma que las diligencias que se están desarrollando en pos del alcantarillado cuentan con la vigilancia permanente de la dirigencia comunal, "porque ya no creemos en nadie".

Y ese no creer en nadie se refleja en la falta de un puesto de salud eficiente, que atienda las consecuencias de la falta de alcantarillado: niños con afecciones respiratorias y cutáneas, lo mismo que adultos mayores acosados por la humedad de sus viviendas.

"Pero no todo es culpa del Distrito --aclaran--. Algunos habitantes también colaboran con la insalubridad, porque no sacan las basuras en los días y horarios estipulados, sino que prefieren pagarle a un carromulero para que la lleve, y ya son dos grandes basureros satélites los que tenemos en este pueblo".

A parte de las aguas servidas, el pueblo no cuenta con un buen sistema de evacuación de aguas lluvias. Por lo tanto, en cada aguacero la inundación de las calles es inevitable. Por eso la esperanza de todos es el alcantarillado.

Pero la instalación de esas redes también tendrá que enfrentarse con el paulatino crecimiento del corregimiento, pues la afluencia de familias provenientes del resto de la Región Caribe ha dado para que aparezcan dos nuevas invasiones y, con ellas, las pandillas, las riñas juveniles y el consumo de estupefacientes, que también se vende a las afueras de las ocho instituciones educativas con que cuenta el corregimiento.

Según Marrugo Díaz, Bayunca tiene más de 200 establecimientos de bebidas alcohólicas, desde la mayoría de los cuales se originan las riñas entre pandillas durante los fines de semana, aunque esos encuentros bien podrían tener lugar cualquier día y en cualquier otra parte.

"Y lo mismo es con los atracos --agrega--. En cualquier parte y a cualquier hora atracan al que esté desprevenido. La tranquilidad, que era una de las cosas más buenas que teníamos, se nos está perdiendo".

Los líderes comunales creen que la solución es militarizar el pueblo, para reforzar la presencia policial, cuyos agentes hacen lo posible, pero el crecimiento delincuencial es tan fuerte que se necesita más mano dura.

Al mismo tiempo, creen que deben abrirse más fuentes de trabajo y zonas de esparcimiento.

"En los alrededores de Bayunca varias empresas grandes tienen propiedades, pero ningún bayunquero es empleado de ellas. La desocupación es otra de nuestras  preocupaciones. Los jóvenes se gradúan de bachilleres y ya no encuentran qué hacer, y eso los lleva a ocupar el tiempo en cosas que no sirven".

A eso agregan la falta de espacios recreativos, pues solamente cuentan con dos parques desvencijados y un estadio de béisbol, que frecuentemente es tomado como caseta para bailes de picó, donde la venta y consumo de alucinógenos es la nota predominante.

En las noches, la penumbra de las calles da noticias del mal servicio de energía que recibe el corregimiento, al que, según los usuarios, no le renuevan las redes ni la postería.

Bayunca, nadando en aguas negras

Con Información de El Universal

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