Rebelde sin causa
El Observador / Lo común, lo que enseña la historia, es que una revolución o un movimiento libertario surge siempre de una situación previa de opresión. Como excepción notable a esa regla no escrita, puede citarse a la generación beat estadounidense de 1950, cuyos pilares fueron los escritores Jack Kerouac, William S. Burroughs y Allen Ginsberg.

Todos ellos, seguidos por decenas de miles de jóvenes en todo el país, se rebelaron inesperadamente contra el sueño americano, contra la prosperidad y el camino seguro al éxito. En la década de mayor expansión económica del país, donde en cada casa había un jardín, un coche, una bandera, y varios electrodomésticos novedosos, los hijos abandonaban a sus padres para lanzarse a la carretera y vivir bajo sus propias reglas.

Vagabundos voluntarios, los beats leían poesía, preferían el jazz a Elvis Presley y veían en las drogas y el sexo un camino hacia el verdadero conocimiento personal. Sin saberlo, estaban sentando las bases de lo que en 1960 sería el movimiento hippie.

El manifiesto de esa generación que fue perseguida y denostada por el poder lo escribió, en tres semanas, Kerouac: En el camino . Aunque apareció recién en 1957, el libro resume, más que la filosofía de los beats , su espíritu y por eso es hoy un clásico de las letras estadounidenses.

Rebelde sin causa

Con Información de El Observador

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